Se denunció un intento de hacer creer que Agostina estaba viva, atribuyendo su muerte a un "barrer psychopata" que actuó solo.
Se afirma que hay mucho más detrás de este caso y que se está cerca de entender el móvil y las responsabilidades.
Se cuestiona la actuación del Estado, señalando abandono en la asistencia social y en la protección de menores que accedían a la casa de un presunto drogadicto y eslabón de una cadena narco.