Se profundiza la investigación sobre el femicidio de Agostina, con indicios de que el crimen habría sido precedido por un intento de abuso sexual, según la justicia.
Se destaca la compleja red de relaciones y contextos en los que se desenvolvía Agostina, incluyendo su vínculo con Franco, un joven de 18 años que ya había estado preso y que presuntamente abusó de ella un mes antes del asesinato.
Se cuestiona la pasividad o desconocimiento de algunos adultos, como la abuela de Agostina, ante situaciones de riesgo, lo que sugiere una naturalización de la violencia en el entorno.
Se resalta la figura de Faceta, amigo de Melisa (madre de Agostina) y de Barrelier, quien habría estado al tanto de lo sucedido y cuya declaración se considera crucial.