Se enfatiza que la gloria de Dios se manifestará y que la iglesia no será la misma tras este tiempo, ya que el mundo verá que los milagros son reales y que Dios está vivo. Se anima a no avergonzarse de lo sobrenatural, de Cristo ni de la verdad, sino a ser fiel y caminar en corrección.
La fe permite esperar con expectativa el fruto de los procesos vividos, en lugar de desanimarse. Se destaca que Dios nos está llevando a mostrar su poder, sanando enfermos, cambiando vidas de personas con depresión y llevándolas a vivir en abundancia, demostrando que los milagros son una realidad.