La isla de Jark, crucial para la distribución del petróleo iraní y el corazón económico de Irán, se perfila como un objetivo militar clave en el conflicto.
Su fuerte custodia y su valor estratégico la convierten en un punto tentador para los enemigos de Irán, como se evidenció en conflictos pasados con Irak.
La posibilidad de que Donald Trump logre controlar esta isla es incierta, dada la dificultad de acercarse al territorio iraní y su preparación para la defensa.