La violencia en Irlanda del Norte, que comenzó con un ataque criminal, se transformó en una crisis social, política y mediática sin precedentes, extendiéndose a otras localidades. El gobierno británico anunció nuevas facultades para regular plataformas digitales, mientras miles de personas que viven hace décadas en la isla temen salir a trabajar.
La Irlanda que firmó la paz en 1998 enfrenta hoy una nueva fractura, esta vez no entre católicos y protestantes, sino entre quienes nacieron en la isla y quienes llegaron desde afuera. Los testimonios reflejan una mezcla de esperanza y resignación ante la situación.