La inflación en Estados Unidos se ubicó en 4,2% durante mayo, un dato que preocupa en la antesala de las elecciones de medio término, ya que duplica la meta del 2% de la Reserva Federal y no se veía un nivel similar en tres años.
Este incremento se debe en gran parte a la suba del 23% en la energía, vinculada a la situación en el Estrecho de Ormuz. Si se excluye la energía, la inflación se sitúa en 2,9%, aún por encima de la meta.
La caída de los salarios reales y la disminución en la aprobación de la gestión económica de Donald Trump agravan el panorama. A pesar de esto, Trump expresó optimismo, vinculando la futura baja de la inflación al fin de la guerra.