Disturbios y actos de violencia estallaron en Belfast, Irlanda del Norte, tras la detención de un hombre de origen sudanés por un intento de decapitación. Manifestantes anti-inmigración incendiaron casas, coches y un autobús, generando temor y desolación entre los habitantes.
La violencia, que algunos describen como anárquica, ha recordado los tiempos del conflicto en la región. La policía ha incrementado las medidas de seguridad y el transporte público ha sido cancelado. Las autoridades condenaron los actos, mientras que figuras de extrema derecha como Elon Musk han sido señaladas por compartir llamados a la protesta en redes sociales.