Cuba atraviesa una grave crisis sociopolítica, marcada por apagones generalizados y escasez de insumos, afectando incluso a escuelas y hospitales.
La empresa de servicios eléctricos ha programado cortes de suministro, lo que ha llevado a la reprogramación de cirugías y al adelanto del cierre del ciclo lectivo. Se han registrado protestas espontáneas mediante cacerolazos nocturnos en distintos barrios de La Habana.
La falta de suministro de petróleo agrava la situación, y las sanciones de Estados Unidos profundizan la crisis. Mientras tanto, EE.UU. ha manifestado que mantiene las puertas abiertas para un diálogo si Cuba modifica su sistema político.