La euforia por el Mundial de México se extiende a la reventa de entradas, con precios que alcanzan los mil, mil quinientos y hasta tres mil dólares. La demanda es alta y la gente está dispuesta a pagar sumas considerables para presenciar los partidos.
A pesar de la emoción por la victoria, algunos consideran que el resultado pudo ser mejor, soñando con tres goles. La pasión por el fútbol se vive al máximo en México.