Los precios de las entradas para los partidos de los Knicks en el Madison Square Garden son exorbitantes, especialmente en el mercado de reventa, donde alcanzan cifras de entre 100.000 y 150.000 dólares para ubicaciones cercanas a la cancha.
Las entradas más económicas, que ofrecen una visión limitada del juego, rondan los 3.000 a 5.000 dólares. La alta demanda y la exclusividad de los asientos contribuyen a estos precios elevados, reflejando el valor de la franquicia y la importancia de las finales de la NBA.
La reventa de entradas es una práctica legal en Estados Unidos y un componente significativo del negocio deportivo, especialmente en eventos de gran magnitud como los playoffs de la NBA.