Se destaca el ayuno como un aliado del líder para destrabar los sentidos espirituales y mejorar la escucha de la voz de Dios, permitiendo distinguir entre la voz divina y otras influencias. Se menciona a Ananías como ejemplo de discernimiento.
Se recuerda que Moisés recibió los diez mandamientos y Daniel nuevas revelaciones durante ayunos. El ayuno se presenta como una estrategia efectiva para romper ataduras, especialmente sexuales, y para enfrentar demonios y fortalezas testarudas que requieren la combinación de disciplinas espirituales.
Se hace referencia a la historia de los gabaunitas y su lucha contra una fortaleza espiritual sexual, donde el ayuno fue crucial. También se menciona a Ester, quien mandó a ayunar a todo el pueblo ante una amenaza de exterminio.
Se concluye que el ayuno, junto con la oración, son disciplinas espirituales poderosas, aunque difíciles, que traen grandes beneficios y son armas invencibles de Dios.