Se enfatiza la importancia de la oración en acuerdo, citando la promesa de Jesús de que dos o más personas puestas de acuerdo en oración recibirán lo que pidan. Se señala que esta disciplina espiritual, aunque poderosa, es a menudo despreciada o subestimada.
Se contrasta la facilidad con la que las personas imitan las cosas del mundo con la dificultad de imitar las disciplinas espirituales como la oración y el ayuno. Se menciona que los discípulos de Jesús aprendieron a valorar la oración y el ayuno después de su muerte.
Se destaca que las disciplinas espirituales que más cuestan, como el ayuno y la oración en acuerdo en el matrimonio y la familia, son las que más beneficios traen. Se subraya que estas prácticas son las "armas invencibles de Dios" y que Pablo las practicaba desde su conversión.