Cuba atraviesa una severa crisis energética, con apagones que superan las 20 horas diarias, afectando la vida cotidiana de sus habitantes.
Yuri Betancourt, técnico de sonido en La Habana, enfrenta una doble jornada: trabaja y cuida de su madre, Aileen, quien requiere asistencia permanente tras sufrir un derrame cerebral. La falta de medicamentos para la presión y las dificultades para acceder a ellos en las farmacias, sumado a las carencias generales, complican su día a día.
La crisis energética se agrava por la escasez de combustible importado. A pesar de la llegada de crudo ruso, los apagones persisten. El politólogo cubano Carlos Alzugaray señala la responsabilidad compartida entre el bloqueo estadounidense y la falta de previsión del gobierno cubano en buscar fuentes alternativas de energía, como la solar.
Si bien la demanda de energía solar y la instalación de paneles solares están en aumento, el costo de estos sistemas (hasta 5.000 dólares) es inaccesible para la mayoría de las familias cubanas.