Se critica el alto precio de las entradas para el Mundial, que lo convierte en el más caro de la historia y dificulta el acceso para muchos aficionados, como los mexicanos entrevistados por Alejo desde Houston.
A pesar de la crítica, se considera que el negocio del Mundial es rentable debido a la masiva atención que genera, llenando estadios incluso con precios elevados. Sin embargo, se advierte que si las tribunas comienzan a vaciarse, podría haber cambios.
Se menciona que se buscará rentabilizar cada aspecto del evento, incluyendo la venta de nombres para pantallas en estadios. También se informa que Alejandro Fernández cantará el himno de México en la ceremonia inaugural, expresando nerviosismo por la responsabilidad.