Se critica la postura de Donald Trump de querer "robar el petróleo de Irán" de manera similar a como lo hizo en Venezuela, generando negocios beneficiosos para Estados Unidos.
Se cuestiona la pasividad de las Naciones Unidas ante estas acciones, calificándolas como una falta de respeto a la ley internacional y sugiriendo que el organismo carece de poder real para intervenir.
Se plantea la incertidumbre sobre el rol del resto del mundo ante estas declaraciones y acciones de las grandes potencias.