Andrés Riesnick critica la forma en que se enseña matemáticas en Argentina, señalando la ausencia de enseñanza explícita de algoritmos y la demonización de la evaluación.
Cuestiona el cambio a la suma horizontal en las escuelas primarias sin evidencia científica que lo respalde. Critica la idea de que la evaluación es estigmatizante, argumentando que es fundamental para medir el aprendizaje.
Señala la persistencia de métodos pedagógicos obsoletos, similares a la psicogénesis en lectoescritura, que impiden un aprendizaje efectivo.