La situación de la enseñanza de la matemática en Argentina fue calificada como "peor" que la de la lectoescritura.
Se criticó la falta de enseñanza explícita de algoritmos matemáticos y la ausencia de evaluación, calificando la "evaluación" como una "mala palabra" en el ámbito educativo.
Se mencionó la implementación de métodos psicogenéticos que no enseñan explícitamente los contenidos, afectando la comprensión de problemas matemáticos básicos por parte de los estudiantes.