En Sudáfrica se están viviendo episodios de xenofobia y racismo, asociados al supremacismo blanco. Un grupo denominado Zulanders ha sido vinculado con representantes de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Francia, promoviendo la idea de un supuesto genocidio blanco en el país.
Esta teoría ha sido adoptada por la administración Trump, que ha difundido estas ideas conspirativas sobre genocidios contra minorías no solo en Sudáfrica, sino también en Zimbabue. La política migratoria estadounidense ha sido volcada a brindar asilo a los afrikáners o sudafricanos blancos.
La problemática es más amplia y se ha especificado en la xenofobia en Sudáfrica. Se debate si el término más adecuado para describir la situación es xenofobia o aporofobia, ya que se trata de un rechazo a políticas antimigratorias y violencia física contra comunidades migrantes africanas en busca de mejores condiciones económicas. Ghana ha ofrecido repatriación a sus connacionales ante esta situación.
>Los incidentes de violencia contra migrantes africanos en Sudáfrica no son nuevos, habiendo ocurrido de forma explícita en 2019 y 2008. Amnistía Internacional ha denunciado en un informe que refugiados y migrantes negros han sido objeto de perfilación racial en Túnez y víctimas de violencia racista por parte de individuos y fuerzas de seguridad.
Se plantea la cuestión de si estos casos se basan en el color de la piel o si hay algo más de fondo. Se menciona la instrumentalización de la racialización de poblaciones subsaharianas, creando separaciones artificiales entre África del Norte y África subsahariana, a pesar de su interconexión histórica.