Martín Redrado ofreció un consejo a Javier Milei, enfatizando la necesidad de un enfoque de "equilibrio general" en la política económica. Propuso medidas para impulsar el consumo, la inversión y las exportaciones, incluyendo la reducción de impuestos sobre los salarios.
Redrado sugirió bajar los impuestos al trabajo del 18% al 9%, destinando ese porcentaje directamente al trabajador para aumentar el consumo y, por ende, la recaudación vía IVA. También abogó por una revolución en la infraestructura logística del país, señalando que actualmente es más caro transportar un contenedor dentro de Argentina que desde Shanghai a Buenos Aires. Propuso un acuerdo con las provincias para un mayor federalismo fiscal.
Finalmente, planteó la idea de que las retenciones sean a cuenta del impuesto a las ganancias, lo que beneficiaría a las pymes y al campo formalizado, ampliando la base de contribuyentes y haciendo la economía más viable. Criticó el "blanqueo financiero" por considerarlo una "inocencia fiscal" que no impulsa la producción.