Se reaviva el debate sobre la perspectiva de género en la investigación judicial del caso Agostina, con cuestionamientos hacia el fiscal Garzón.
Se discute si los pensamientos y la ideología de género de los jueces y fiscales influyen en sus sentencias y decisiones, a pesar de que legalmente solo hablan a través de ellas.
Se argumenta que la perspectiva de género no es una "teoría más" sino una necesidad ante la alta tasa de femicidios, y que ignorarla es tener una visión "totalitaria" del mundo.