Ante una tormenta, los buques pueden buscar resguardo en bahías o golfos. Si es necesario fondear, se estira el ancla para asegurar la embarcación.
Se recomienda reducir la velocidad para disminuir la resistencia al agua y aguantar el temporal.
La Armada cuenta con una central meteorológica que provee pronósticos generales. Sin embargo, la presencia de un metrólogo a bordo es crucial para tomar decisiones diarias sobre la actividad, adaptándose a la evolución del pronóstico.
El sistema sinóptico dominante es una baja presión con circulación del este, lo que requiere atención constante para la planificación de actividades científicas.