Se expone la idea de que aplicar multas económicas, como ocurre en otros países con infracciones menores, podría generar mayor responsabilidad en los ciudadanos y evitar gastos al Estado.
Se compara la situación de tirar una colilla de cigarrillo o hacer una llamada falsa al 911 en Estados Unidos, donde las multas son automáticas y disuasorias. Se argumenta que "pegarle al bolsillo" es una forma efectiva de fomentar el cumplimiento de las normas.
Se plantea que esta medida podría aplicarse a diversas situaciones, incluyendo la responsabilidad de los adultos por los actos de los menores, incentivando así una mayor atención y cuidado en el ámbito familiar.