Se enfatiza la importancia de una vida de sumisión a Dios para que las ofrendas sean recibidas, aprobadas y bendecidas por el altar. Se cita Proverbios para indicar que Dios no soporta a los malvados que le traen ofrendas.
La vida del ofrendante y su relación con Dios son primordiales. Si no hay una correcta relación con el Señor, la ofrenda, el servicio o la adoración no serán aceptados. La vida ordenada y la sumisión a Dios son esenciales para recibir las bendiciones divinas.