Elena describe las más de 30 horas de angustia vividas durante la desaparición de Luciana como "muy dolorosas". A pesar de la incertidumbre y los rumores, mantuvo la fe en Dios de que su hija estaría bien y protegida.
Elena se retira para descansar y espera poder ver pronto a su hija. Se muestra extrañada por el hecho de que aún no pueda tener contacto con Luciana, a pesar de estar fuera de peligro, y espera que esto se resuelva pronto.