Para reducir la brecha tecnológica en la producción de maíz, se enfatiza la importancia del manejo del suelo, el aumento en la dosis de fertilizantes y el uso de biofertilizantes e insumos biológicos para revitalizar la salud del suelo.
La reducción de retenciones y la estabilización económica son factores clave para incentivar al productor a invertir en tecnología. La eliminación de trabas impositivas y la nivelación de la competencia permitirán achicar la brecha de rendimiento y potenciar la producción nacional.