Se identifica a Matías, inquilino de la casa, y a su hijo de 17 años, como dos de las personas presentes la noche del crimen de Agostina. Matías, quien vivía en la planta alta, pagaba alquiler y era conocido de Barrelier.
Se aclara la situación de Osvaldo Faceta, el otro detenido, quien no tenía contrato y vivía de forma más informal. Se menciona que Faceta y Barrelier estuvieron juntos en un kiosco durante el horario del crimen, y que Barrelier le habría dicho a Faceta que no fuera a casa porque estaría "con algo".
El fiscal no imputará a nadie más por autoría o encubrimiento con las pruebas actuales. Se investiga si el móvil del crimen y el encubrimiento fue la venta de drogas, ya que los vecinos llamaban a la casa "el búnker".