Norma continúa relatando su lucha contra tormentos espirituales, que incluyeron varios intentos de suicidio, insomnio, pesadillas, vicios y una vida sin rumbo. Describe un momento crítico en las vías del tren donde sintió que alguien la salvó.
Tras este evento, llegó a la Iglesia Universal, donde encontró paz y comenzó a cambiar su vida a través de la palabra de Dios y la búsqueda del Espíritu Santo. Relata cómo estos cambios la liberaron de sus aflicciones y le dieron un nuevo propósito.