Se denunció la intensidad de los cacheos a delegaciones extranjeras en Estados Unidos, mencionando el caso de Uzbekistán, donde los controles fueron tan rigurosos que el entrenador debió dar la charla técnica en medio del procedimiento. Se cuestionó la selectividad de estos controles, ya que no se aplicaron de igual manera a otras selecciones como la argentina o la brasileña.
Se relató la deportación de un juez de línea somalí, a pesar de haber sido galardonado como el mejor de África en 2025. Se le impidió el ingreso a Estados Unidos por supuestos antecedentes, generando dudas sobre la arbitrariedad de la medida.
Se planteó la hipótesis de que estos controles excesivos podrían deberse a una estrategia de seguridad ante posibles amenazas terroristas, dada la situación geopolítica actual. Sin embargo, se señaló la posibilidad de discriminación en la aplicación de estas medidas, ya que no afectan a todas las delegaciones por igual.