El déficit comercial de Estados Unidos se redujo un 1,2% en abril, situándose en 55.900 millones de dólares. Este descenso fue impulsado principalmente por el aumento de las exportaciones de petróleo, ante el encarecimiento del crudo y la creciente demanda global de energía.
Las exportaciones totales alcanzaron niveles récord, mientras que las importaciones también crecieron, impulsadas por la demanda de equipos tecnológicos relacionados con la inteligencia artificial. A pesar del aumento en las compras externas, el dinamismo del sector energético logró compensar la balanza comercial.