El silencio sobre el programa nuclear norcoreano en los documentos oficiales de la cumbre entre Xi Jinping y Kim Jong-un sugiere que China reconoció implícitamente el derecho de Pyongyang a poseer armas atómicas. A cambio, Kim Jong-un respaldó la política china hacia Taiwán, reafirmando el principio de "una sola China". El analista considera que la cumbre validó el arsenal nuclear norcoreano, a pesar de la postura de Estados Unidos que busca la desnuclearización.
La cumbre consolida a Kim Jong-un como un proveedor estratégico de activos militares, especialmente tras el envío de tropas y municiones a Rusia para la guerra en Ucrania. Esto le otorga una relevancia geopolítica real, alineada con la ambición de China de moldear el orden geopolítico en el noroeste asiático. La alianza militar entre China y Corea del Norte, vigente desde 1961, refuerza este escenario, con un compromiso de defensa mutua único para China.