Se critica la gestión del gobierno actual, calificándola de "antipolítica" y liderada por personajes "arribistas" que actúan con soberbia y agresión.
Se argumenta que estos funcionarios, a diferencia de quienes provienen de militancias, utilizan el poder para beneficio propio, evidenciando el verdadero rostro del gobierno.
Se señala que el gobierno promueve la antipolítica y la violencia, amparado por grandes medios de comunicación y la impunidad judicial, beneficiando a los más poderosos con leyes como la del RIGI, Super RIGI, bienes personales e inocencia fiscal.
Se compara la situación actual con la de gobiernos anteriores y la persecución a Cristina Kirchner, destacando la falta de ética y la incongruencia entre el discurso de lucha contra la "casta" y las acciones de los funcionarios.