Se abordó la problemática de los controles de seguridad y migratorios en Estados Unidos para el Mundial, destacando casos como el de un árbitro de Somalia que fue deportado a pesar de contar con el respaldo de la FIFA. Se mencionó que incluso Diego Maradona tuvo problemas para ingresar al país en el pasado.
Se expuso la situación de Irán, cuya selección tuvo que alojarse en México y viajar a Seattle para jugar, debido a las restricciones de visas en Estados Unidos. Se describió el proceso como encapsulado: llegan, juegan y se van, indicando un ambiente de "mundial en guerra".
Se mencionó que las políticas migratorias restrictivas de EE.UU. podrían afectar la asistencia de aficionados de ciertos países, resultando en partidos con menor público. Se señaló la dificultad para obtener visas, lo que limita la presencia de turistas y personal de apoyo de algunas selecciones.