Durante un partido amistoso entre Hungría y Kazajistán, una cámara de televisión se desprendió de su soporte en la parte superior del estadio, cayendo peligrosamente cerca del campo de juego.
La cámara estuvo a punto de impactar a un camarógrafo que trabajaba al ras del césped, generando un momento de alto riesgo y tensión. El incidente, captado por otras cámaras y teléfonos, podría haber derivado en una tragedia.
Afortunadamente, no hubo heridos, pero el suceso puso de manifiesto los peligros potenciales de la equipación en eventos deportivos, especialmente en partidos que involucran a selecciones que se preparan para competiciones importantes.