A un día del inicio del Mundial de Fútbol, la selección brasileña genera esperanza de obtener su sexto título, aunque no gana la Copa del Mundo desde hace 24 años. En Río de Janeiro, los preparativos y el fervor se sienten en las calles, con iniciativas comunitarias para animar al equipo.
Un vecino destaca que el individualismo actual de los jugadores es un obstáculo, a diferencia de la unión del pasado. A pesar de la sequía de títulos, la ilusión de los hinchas se mantiene, e incluso se observa un impacto económico positivo con la venta de camisetas.