Arabia Saudita busca diversificar su economía más allá del petróleo, apostando por el turismo y la inauguración de su segunda aerolínea nacional, Riyaadair.
La aerolínea, cuyo lanzamiento se vio aplazado por atrasos en la entrega de aviones de Boeing, busca convertir la capital en un centro global de vuelos y reducir la dependencia del crudo, impulsando el crecimiento del producto interno bruto no petrolero.