Se explica que frases como "el que no aborrece a su familia... no puede ser mi discípulo" deben interpretarse contextualmente. La palabra "aborrecer" en hebreo significa "amar menos", indicando una prioridad: amar a Dios por encima de la familia y de uno mismo.
Se compara con la expresión "no trabajen por la comida que perece", que no prohíbe el trabajo diario, sino que da menor prioridad a lo material y mayor a lo espiritual. El objetivo es entender el modismo hebreo para no malinterpretar las enseñanzas de Jesús.