Se investiga la posibilidad de que Luciana haya sido subida a un vehículo en un "punto ciego" de cámaras de seguridad, cercano a la parada del colectivo. La falta de registros visuales aumenta la preocupación.
La familia descarta una fuga voluntaria, argumentando que Luciana no presentaba conflictos graves y que no habría actuado de esa manera. Se teme por su seguridad si está sola o en manos de terceros.