Carmen, proveniente de España, acude a Leyva Joyas para tasar sus joyas y poder viajar a visitar a su familia y a una amiga que se casa en Ibiza. Se le informa sobre las piezas que trajo: una gargantilla de oro rojo y amarillo con perlas y esmeraldas (con "jardines" visibles), un conjunto de aros similar y una pulserita.
Se detecta que la gargantilla está rota, lo que resta valor a la pieza, y se le indica que necesitará ser restaurada. A pesar de esto, se procede a la tasación, considerando el estado de las joyas y el objetivo del viaje de Carmen.