Taiwán ha modificado su doctrina militar para prepararse ante una posible invasión china, asumiendo que Pekín dominará el espacio aéreo y electromagnético.
El nuevo enfoque militar se basa en la táctica de disparar y reubicarse, ante la certeza de que las formaciones estáticas serían destruidas por drones y satélites controlados por inteligencia artificial.
Los operadores militares ahora tienen solo 24 horas para desplegarse, un cambio drástico respecto a la semana que solían tener.