Los protocolos internacionales de búsqueda de menores se basan en la casuística y establecen un plazo de 12 horas para resolver desapariciones, aunque en este caso la actuación fue inmediata y se extendió más allá de las 24 horas.
Se resalta que la resolución del caso de Luciana se debió a la rápida actuación y la recopilación de datos clave, como testimonios y posibles imágenes de cámaras. La efectividad de los protocolos se demuestra cuando se cumplen y se trabaja de manera rápida y coordinada.