Los perros rastreadores que participan en la búsqueda de Luciana Barrios llegaron hasta la puerta de la escuela, donde olfatearon y luego perdieron el rastro a 300 metros. Esta evidencia refuerza la hipótesis de que la joven pudo haber subido a un vehículo.
Se especula que, tras salir de la escuela y dirigirse a la parada de colectivo, Luciana podría haber abordado un auto, lo que explicaría la interrupción del rastro canino. La investigación se centra en determinar si fue acompañada o forzada a subir al vehículo.