Se aborda la tendencia de menores que se van de casa, a menudo influenciados o por "travesuras", y la importancia de determinar los motivos reales de su partida.
Se explica que, al hacerse mediático el caso, los jóvenes suelen sentir temor y evitan el encuentro, a veces recurriendo a mentiras. Se les anima a comunicarse con sus padres y explicar la situación, ya que un reto es preferible a las consecuencias de una desaparición.