Se analiza la lección aprendida por Pedro sobre la fe, tras un episodio en el que Satanás pidió zarandear a los discípulos como trigo.
Jesús rogó para que la fe de Pedro no faltara, indicando que los procesos de crecimiento, aunque permitidos por Dios, están bajo su control y supervisión celestial.
Satanás ha pedido salandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo. Pero yo he rogado una oración por ti, Simón, para que tu fe no falte, de modo que cuando te arrepientas y vuelvas a mí, fortalezcas a tus hermanos.
Se subraya que nadie será tentado más allá de lo que su fe pueda soportar, y que las tormentas son parte del desarrollo personal controlado por Dios.