Se plantea que el crecimiento desmesurado de la humanidad, con planes y proyectos divergentes, se asemeja a un "tumor planetario" incontrolable. Se critica la disparidad entre el estilo de vida de países desarrollados como Estados Unidos y las realidades de Latinoamérica, Asia y África.
Se advierte que la extensión del modelo de consumo de los países ricos a toda la humanidad colapsaría la ecuación ecológica, haciendo insostenible la vida en el planeta.