Se relata la importancia de la Isla de los Estados para los navegantes europeos a partir del siglo XVII, proveyendo madera para reparaciones y agua dulce.
Posteriormente, se descubrieron importantes colonias de lobos marinos y pingüinos, que se volvieron objeto de caza comercial al agotarse los recursos en Europa.
El descubrimiento de estas poblaciones de lobos marinos aumentó el interés europeo por la región del Atlántico Sur.