Las autoridades chilenas desarticularon la mayor operación de tráfico de drogas de la historia del país, interceptando más de 100 toneladas de clorhidrato de cocaína y ketamina.
La droga estaba oculta mediante impregnación química en 1080 toneladas de madera, proveniente de Bolivia. El decomiso se realizó simultáneamente en los puertos de Arica, Valparaíso y San Andrés.
La carga ilícita se encontraba distribuida en 45 contenedores y representaba entre un 10% y un 20% de sustancias ilegales en su composición.