El 8 de junio de 2026, Irán realizó un intercambio de misiles y drones que marcó un antes y un después en su accionar regional. Por primera vez, Teherán actuó directamente tras un ataque a uno de sus aliados en Beirut, eliminando la distinción entre sus intereses y los de su red regional.
Esta decisión sugiere que Irán se siente más resiliente ante las sanciones y la presión militar. A pesar de la retórica agresiva, ambas naciones levantaron restricciones aéreas, señalando un deseo mutuo de evitar una guerra a gran escala por el momento.
El mando militar iraní anunció el cese de operaciones ofensivas, pero advirtió que responderá con medidas más severas si Israel vuelve a atacar Líbano. El conflicto, que ya lleva 100 días, ha evidenciado una grieta política entre Washington y Jerusalén, algo impensado previamente.
Donald Trump expresó su desacuerdo con las acciones, calificándolas de "fucking crazy" y advirtiendo sobre el riesgo de arruinar sus propios esfuerzos diplomáticos. Mientras Trump busca un acuerdo antes de las elecciones legislativas de noviembre, el primer ministro israelí enfrenta sus propios comicios en otoño.