El fiscal Guillermo Monti inicia la investigación de la desaparición de la menor evaluando su entorno y personalidad. Se indaga si la adolescente estaba bien en su casa, si había tenido problemas en el colegio o si tenía pareja.
Se plantea que una persona sumisa tendría dificultades para escapar o huir, mientras que una persona con otra personalidad podría tener motivaciones diferentes. Se considera importante determinar si tenía novio y quién era esa persona.
La investigación busca comprender si la menor actuó por voluntad propia o si hubo influencias externas. Se analiza su comportamiento, sus relaciones y su estado emocional para intentar esclarecer las circunstancias de su desaparición.