Se analiza la evolución del estilo de los futbolistas argentinos, comparando la sobriedad de épocas pasadas con la ostentación actual.
Se destaca cómo los jugadores, como De Paul y Messi, cuidan su imagen y visten prendas de alta costura, llegando a parecer participantes del Fashion Week de Milán.
Se contrapone esta tendencia con el campeonato local, donde aún se prioriza el juego por sobre la apariencia.