Los hinchas argentinos en Catar crearon una "embajada argentina" en el desierto, transformando el país en una provincia argentina durante el Mundial.
El ambiente era de fiesta, con olor a carne y "chicanas", llevando a que los jugadores sintieran que jugaban de local, incluso contra Polonia.
Robert Lewandowski, conocido por su animosidad hacia Lionel Messi, se enfrentaba a un equipo que se sentía cada vez más local y decidido a ganar.